VISITA EXTRAORDINARIA | Hermanas de la Cruz

Amanecía el sábado en un rincón del mundo donde el silencio se hace oración y la humildad se viste de hábito, un convento habitado por las Hermanas de la Cruz. No era un día cualquiera; en las calles había expectación y los corazones latían a un ritmo distinto. La Madre, la Virgen de la Coronada, estaba por llegar.

Tras esos muros de piedra blanca se había preparado un altar; un hogar para recibir a la Reina del Cielo. En el aire se respiraba un inmenso cariño.
​Cuando la Virgen cruzó el umbral, el tiempo pareció detenerse.

El silencio se rompió con las voces que empezaron a cantar. Canciones que eran hilos que unían la tierra con el cielo, caricias para el rostro de la Madre.

De pronto, el espacio se llenó de una magia angelical. Un grupo de niños comenzó el baile de los seises. Sus movimientos, llenos de pureza, eran un poema en movimiento. Y al repique de las castañuelas parecían decir: «Bienvenida a casa, Madre». Los ojos se inundaron de lágrimas; es imposible no conmoverse ante tanta belleza.
​Finalmente, al susurro de las oraciones, las palabras brotadas desde lo más profundo del alma, envolvieron el templo en un manto de paz, de felicidad.

Y llegó la tarde, y con ella siguió brotando la devoción y el cariño hacia nuestra Reina. La Sabatina fue un canto de alabanza, un saludo a la Virgen que preparó los corazones para que en torno al altar, la comunidad fuera una sola voz y un solo latido. Hoy el cielo se ha unido en un abrazo con la tierra bajo la mirada atenta de la Virgen Coronada.

Hoy ha sido un dia de recuerdos imborrables.
Las puertas del convento se han abierto de par en par, y una vez más hemos comprobado que el amor más grande se esconde siempre en los detalles más pequeños.

La Virgen de Coronada, arropada por el amor de su pueblo volverá a su casa pero llevará por siempre un trocito del corazón que se encontró en estos muros.
Gracias Hermanas de la Cruz por la acogida, por la alegría de este encuentro y por haber hecho de su casa la de nuestra Reina y Madre.

Que nuestra Madre Coronada las bendiga siempre.

27-06-2026

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