El 7 de octubre de 1951 Villafranca vivió uno de los acontecimientos de mayor importancia, la Coronación Canónica de Nuestra Señora de la Coronada, su Patrona, su Reina y su Madre.
Iniciamos el camino para conmemorar, el próximo año 2026, el 75 aniversario de tal acontecimiento. Sin duda, los fieles de Villafranca vivieron una de las mejores jornadas, de la cual los mayores de hoy en día recuerdan como si fuera ayer.
Recuperamos una de las crónicas que la prensa regional publicó días después de la Coronación.
“La jornada de la Coronación comenzó con un Rosario de la Aurora, al que acudieron muchísimos fieles. Hubo después misas de comunión, en la que millares de personas recibieron al Señor para mejor disposición a los solemnes cultos. (…)
Terminada la misa, que fue solemnísima, se organizó la procesión hasta la tribuna, hecha con reposteros, flores y banderas, donde había de ser coronada. Tras de la imagen iban los Obispos, canónigos (…) y representaciones eclesiásticas, la presidencia oficial con las autoridades provinciales ya citadas y autoridades locales.
La multitud recibió con vítores, palmas y agitar de pañuelos la presencia de la imagen de la Coronada, a la que siguieron hasta la plaza, que igual que las calles del recorrido, estaba engalanada con banderas, guirnaldas y colgaduras con salutaciones a la Virgen. Un servicio de altavoces que llegaban a toda la plaza amplificó la ceremonia, rezos y cánticos de la tribuna para la coronación. El párroco señor Carretero leyó el decreto de Su Santidad el Papa autorizando la coronación, y seguidamente comenzó la hermosa ceremonia para que el Obispo de Badajoz, doctor Alcaraz Alenda, entre el estallar de cohetes, sonar de la música, batir de palmas y vítores ensordecedores, procediera a la colocación de las coronas, primero al Niño Jesús y después a la Santísima Virgen.
El momento fue de una gran emoción y de un entusiasmo indescriptible, y se cantó el Himno a la Virgen y el Obispo de Plasencia pronunció unas palabras de felicitación glosando la invitación a la alegría del Evangelio de la misa de aquella fecha, dió la enhorabuena a los hijos de Villafranca porque esa alegría la contemplaba la Virgen desde el Cielo, con el coro de los Ángeles, y todos los antepasados de los presentes, también allí, porque es una verdad de que están presentes en Dios y Dios estaba allí, para recibir la promesa inmortal de Villafranca a su Virgen. Exhortó a la práctica del Santo Rosario. Terminó dando la enhorabuena a todos, al Obispo de Badajoz, a las autoridades, al mayordomo, a la camarera y a los fieles, congratularse de que la Virgen los bendiga desde el Cielo dio vivas a Villafranca y a la Virgen que fueron entusiásticamente contestados.
Habló a continuación el Obispo de Badajoz para agradecer a su venerable hermano, el Obispo de Plasencia, las paternales palabras que deben grabar todos en el corazón (…) Pidió a la Virgen escuchara las súplicas de sus amantes hijos y les concediese su bendición. Terminó con vivas a la Virgen y al pueblo de Villafranca, a los que respondieron los presentes con vivas a los Prelados (…)”
Diario Hoy. 9 de octubre de 1951.
Fotografías Castillo



